• Estados del agravio

    Poder y libertad en la modernidad tardía

    Brown, Wendy Lengua de trapo Assaig i prosa de no ficció Ref. 9788483812419 Ver otros productos de la misma colección Altres llibres del mateix autor
    En Estados del agravio Wendy Brown trata de responderse a la siguiente pregunta: ¿por qué las heridas están en la base del sentimiento de identidad? En el marco de los debates cruzados entre feminismo, posmodernismo, marxismo y los nuevos movimientos sociales, que han dado lugar a las llamadas políticas de la identidad, Brown defiende que los esfuerzos para prohibir la incitación al odio y la pornografía, por ejemplo, terminan legitimando al Estado. Tales intentos, aunque bienintencionados, dañan aún más a las víctimas al presentarlas como figuras indefensas que siguen necesitando la protección del Gobierno. «Ya sea que estemos tratando con el Estado, la mafia, nuestros padres, nuestros chulos, la policía o nuestros maridos», escribe Brown, «el alto precio que conlleva la protección política institucionalizada implica siempre un grado de dependencia y un compromiso de actuación dentro del marco de normas dictadas por el protector». La verdadera democracia, insiste, exige compartir el poder, no regularlo para protegerse de él; libertad, no protección.
    Dimensions: 224 x 140 x 17 cm Peso: 502 gr
    No el tenim a la llibreria, però el demanem (48h)
    22,50 €
  • Descripció

    • ISBN : 978-84-8381-241-9
    • Encuadernació : Piel / Lujo
    • Data d'edició : 01/10/2019
    • Any d'edició : 2019
    • Idioma : Español, Castellano
    • Autors/es : Brown, Wendy
    • Traductors/es : Cano Cuenca, Jorge
    • Nº de pàgines : 348
    • Col·lecció : Ensayo
    En Estados del agravio Wendy Brown trata de responderse a la siguiente pregunta: ¿por qué las heridas están en la base del sentimiento de identidad?
    En el marco de los debates cruzados entre feminismo, posmodernismo, marxismo y los nuevos movimientos sociales, que han dado lugar a las llamadas políticas de la identidad, Brown defiende que los esfuerzos para prohibir la incitación al odio y la pornografía, por ejemplo, terminan legitimando al Estado. Tales intentos, aunque bienintencionados, dañan aún más a las víctimas al presentarlas como figuras indefensas que siguen necesitando la protección del Gobierno. «Ya sea que estemos tratando con el Estado, la mafia, nuestros padres, nuestros chulos, la policía o nuestros maridos», escribe Brown, «el alto precio que conlleva la protección política institucionalizada implica siempre un grado de dependencia y un compromiso de actuación dentro del marco de normas dictadas por el protector». La verdadera democracia, insiste, exige compartir el poder, no regularlo para protegerse de él; libertad, no protección.

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